19 de 12 de 2014

#SecondChance: Hora de moverte

wp-zumba

Siempre estamos a tiempo para empezar una nueva actividad. Revive el alma y el cuerpo.

De chica reprobé en casi todos los deportes, sobre todo aquellos con pelota. “Mala” es un adjetivo generoso para mi destreza para el voley, básquet, paletas, tenis, ni a las naciones!!! El test de cooper, carrera con vallas y 100 metros fueron una pesadilla en mi vida escolar. No obstante, una vez al año, tenía la oportunidad de lucirme y con creces: el esquema tipo gimnasia rítimca. Sí lo mío jamás fueron las zapatillas deportivas, sino las de raso, las de baile.

Durante la universidad me entregué a la aeróbica, con sus mallas fluorescentes, de ahí al step, una pasada nuevamente por el ballet, el aerobox y fnalmente en la cúspide de una crisis por amor pasé frente a una academia de flamenco. “Esto es me dije”. No sólo me sacudí la pena a punta de taconeo, sino que mi pecho se hinchó de orgullo y garbo gitano, y el premio mayor fue que hice excelentes amigas. Después de 7 años, zapatos traídos de España, abanicos y vuelos, colgué la mantilla por falta de tiempo.

Fue época de vacas flacas así que la plata no abundaba. El problema mayor era que después de los 40 si no haces algún ejercicio aeróbico tu cuerpo crece, para los lados por cierto. Sabiendo esto, comencé a caminar porque podía hacerlo a la hora en que venía en gana, a mi ritmo, era gratis y además qué bien se sentía la brisa en la cara. Y de pronto sin saber cómo la caminata se convirtió en trote.

Generalmente corro por el Parque Araucano y hace poco me acordé de mis tiempos de colegio… ¿Quién iba a decir que yo, la menos deportista, ahora era runner? Cómo puede cambiar la vida. Para que vean nunca es tarde y siempre podemos conquistar nuevos territorios y descubrir  habilidades sin importar la edad.

Mi última apuesta, la Zumba. Y sí ahí estoy moviendo las caderas y reggetonenado al lado de puras veiteañeras que pesan 15 kilos menos que yo, pero que no gozan tanto esa hora donde simplemente me dejo llevar por los ritmos caribeños y cualquier pena o problema desaparece.

No te pongas etiquetas, siempre se puede cambiar, la clave: atreverse.

@Paula_Aviles

Les dejo un video que grabamos hace tiempo para Women’s Health

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