06 de 05 de 2014

El hombre conservador suele atorarse en las sábanas

…y no se atora para lucirse, sino que muestra en ellas su sentido tradicional para con el sexo y la raíz machista de su sangre.

No quiero ser tan categórica para sentenciarlos al título de ‘Malos Amantes’, sino que simplemente no han  tenido al alcance las herramientas para ser mejores en este ámbito.

Claudia conoció a uno de ellos, aunque ella dista mucho de ese clan que en nuestros país ejercen el patriarcado aunque sigamos creyendo que estamos liberales y todo eso. Juan Ramón es educado, culto, inteligente, exitoso laboralmente, con una familia preciosa muy de postal de marianos de Lo Barnechea. Claudia, en cambio, es desordenada, no le importa el qué dirán y va por la vida sólo viviendo. El caso es que se conocieron y engancharon. Para él, esta fue su primera infidelidad.

Y bueno, se encamaron después de algunas citas y el resultado fue… anecdótico, por decirlo de alguna forma. “Es encantador, de verdad me gusta, pero es torpe en la cama, burdo, sin estilo…”, me dice con una copa de vino en la mano. La gira mirándola fijamente y me lanza: “Me encantaría enseñarle, pero creo que el ser así está arraigado muy dentro de él”. A él no le gusta hacer sexo oral. Dirige el movimiento. Toma de la cabeza cuando ella lo hace. Y juega con sus pechos como si éstos fueran de plástico o de hule. “Sin embargo, me atrae”, dice ella.

Seguramente Juan Ramón es así por patrones adquiridos desde pequeño, por simbolismos en su casa, por apego en su niñez y por un montón de temas que fue adquiriendo en el camino. Pero se atrevió con ella a ir un paso más allá, aunque fuese en medio de una ‘canita al aire’.

Sofía, en cambio, está casada con un hombre tradicional y conservador, y me confiesa que ‘es una lata en la cama’, pero lo ama. Se ha conformado con esto que le tocó y no hace presión tampoco para cambiarlo. “Es que me aburrí de hacerlo, porque una tiene su dignidad. Una vez llegué con un traje de transparencia hermoso, muy sexy y nada ordinario. Y Tomás me miró espantado y me mandó a cambiármelo porque según él me veía ridícula”, afirma.

Y Sofía se lo sacó avergonzada, lo guardó en la misma caja y lo botó a la mañana siguiente. Desde ese día decidió no intentar renovar su vida sexual nunca más.

La Tere está casada hace 15 años con uno de ellos y me asegura que ellos buscan una conservadora para casarse, pero por fuera tienen a las más alocadas. “Una vez le encontré unas fotos de una mina con juguetes y todo… Pero si yo hubiese llevado un juguete para que lo usáramos, habría sido pelea”.

Ese doble estándar tan arraigado en nuestra media y alta sociedad es lo que provoca que tantas mujeres se junten en los cafés a conversar de sus sensaciones, insatisfacciones y conformismos. Total ellos son así y así hay que quererlos, aseguran. Ellos son efectivos proveedores, buenos hombres, de características casi de Cromagnon y que ven el sexo como una vía de descarga y nada más. Y ellas los aman tal cual, aunque al final de la noche tengan ese sabor neutro en la boca.

Puede sonar tan de los 80, sin embargo es tan actual. Todos hablan de las mujeres empoderadas, de que la sexualidad está en el tapete y un montón de afirmaciones similares… Y la mitad de nuestra sociedad vive la realidad tradicional/conservadora en silencio y, al parecer, sin el mayor atisbo de querer o poder salir de ella. Es lo que es.

@KarenUribarri

 

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