14 de 05 de 2012

El estrés nos está quitando sexo

Paula llegó agotada el viernes a casa. Una semana del terror la había tenido con el colon irritable y jaqueca al menos dos veces en esos días. En su oficina, la restructuración estaba dejando estragos y el dinero en casa se estaba haciendo escaso. Era 20 y ya no le quedaba casi dinero en su cuenta corriente. Llegó a su casa, tiró los zapatos, atendió a los niños y cayó reventada en su cama a las 11 de la noche. Su marido, en iguales condiciones, se durmió en un santiamén.

Con ese viernes invicto, cumplieron 14 días sin tener relaciones y, la verdad, no se habían dado cuenta del tiempo que llevaban sin tocarse más allá del beso de buenos días y el de buenas noches. El estrés los estaba consumiendo.

Como ellos, son muchos los latinoamericanos que viven la baja de la frecuencia sexual producto del estrés, cansancio y apremios económicos. Incluso se habla de que en los últimos años la frecuencia cayó en un 70% y las consultas por la ausencia de libido crecieron un 40%, según estudios de la sexóloga argentina Diana Resnicoff.

Y es tan así que el estrés ha logrado ganar la batalla contra las erecciones y las ganas de tener encuentros sexuales, dejando abandonados los espacios para la fantasía, los juegos e incluso los rituales eróticos.

¿Cuánto es lo normal en una pareja? Eso depende de cada dupla. Pero, por ejemplo, hace unos 30 años el promedio era de tres relaciones sexuales por semana. Hoy, no alcanza a una semanal.

El problema es que ese desgano sexual no es sólo cosas de mayores, sino que también del grupo de jóvenes que se inician en la competitiva carrera de hacer crecer sus currículos y billeteras en el mercado económico actual. Además de aquellos que sufren de trastornos de ansiedad y alteraciones en el estado de ánimo.

Y es que para que el encuentro sexual se produzca, la pareja debe estar distendida y predispuesta al sexo, lo que claramente se ve anulado por el estrés.
Pero esto es algo muy químico. Para que tengamos deseos sexuales, el sistema endocrino segrega testosterona. Pero si el organismo presencia una situación de peligro como la supervivencia, el sistema endocrino se altera, la conducción nerviosa falla, y se perturban consecuentemente las conductas sexuales. Tan así, que incluso cuando estamos estresados no liberamos endorfinas, hormona esencial que produce nuestro cuerpo a la hora de fantasear.

¿Cómo nos damos cuenta de que eso nos está sucediendo? Si sentimos apatía sexual, si alguno de los dos está con problemas consecutivos para alcanzar el orgasmo, si han hablado de la falta frecuente de deseo… Y en esos casos, defiende tu erotismo y placer y acude a un sexólogo. Todo tiene solución. Además que el buen sexo relaja… está comprobado.

3 comentarios

Fran San Martin

23 de mayo de 2012

Puede que yo sea la excepción a la regla, pero si hay algo que me alivia, relaja y deja con una sonrisa de oreja a oreja después de un día asqueroso es el hacer el amor con mi hombre.... Y no hablo de una sesión maratónica, muchas veces es sólo un rapidito!!! Me desconecta de las malas vibras que traigo, me hace ser más optimista y no ver todo tan negro.... Incluso me alivia los dolores de cabeza. Insisto, puede que sea la excepción a la regla pero aunque hace dos años que estamos juntos, mis ganas no han cambiado en nada, ni en mis peores días.....

Gipsy

21 de mayo de 2012

A mí me pasa lo mismo, hay veces en que estoy tan cansada que ni me provoca..... Nada!!!!!!!!!!!!!!

cynthia

20 de mayo de 2012

Mmm a mi me pasa esto ando tan cansada que cuando estoy en la cama me quedo z de una y hasta se me olvida que esta mi pareja al lado, igual me reclama porque el siempre anda con ganas con o sin estres

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