18 de 01 de 2012

Cultura Eco: Nuestros hermanitos menores

Soy amante de los animales. Tengo una perrita, dos gatitas, catitas, una pareja de inseparables y una tortuga de tierra (hace más de veinte años, cuando no estaba prohibido tenerlas y las vendían en las pocas mascoterías que existían). Creo que todos son los más inteligentes y graciosos del mundo, todos en mi familia los amamos profundamente y somos muy sensibles ante el maltrato animal.
Cuando le pasa algo a algunos de “mis hijos” es una preocupación de todos y no dudamos en hacer todo lo que esté en nuestras manos para que se recuperen. Me imagino que todas las personas con una inteligencia medianamente normal y una educación básica, hace lo mismo. Sin embargo, no es así. Porque no sólo no son capaces de convivir con algún animal, sino que no se preocupan de ellos, los abandonan y en casos extremos pero no aislados, los maltratan.

El fin de semana desperté con un aullido tenebroso. Era el perrito Beagle de uno de mis vecinos que estaba solo porque la familia se fue de vacaciones y lo dejó solo. Con el correr de las horas, los aullidos se transformaron en manifestaciones débiles como de dolor. No aguanté y lo comenté con mi nana y partió soplada a preguntarle al guardia del sector si sabía algo del perrito y sus dueños.

En resumen, el guardia se contactó con Seguridad Ciudadana y en menos de diez minutos llegó un auto con un funcionario muy comprometido que entró a la casa y dejó que el perrito pasara al antejardín de tal manera que otras personas que ya habían llegado también alertados por los aullidos, le dieran comida y agua hasta que lleguen sus “amos”. De hecho, uno de ellos dijo que los iba a demandar por maltrato animal. ¡Bien por seguridad ciudadana de Las Condes! No sólo porque atendió nuestro llamado, sino que se comprometió con el precioso, pero poco querido Beagle.

Realmente no entiendo a las personas que tienen un animal sin hacerse cargo. Tampoco entiendo que en ciudades como Curicó, la ordenanza municipal multe a una persona de buen corazón que alimenta perritos callejeros que son encerrados en caniles esperando quizás qué, en lugar de tener políticas sanitarias que ataquen el problema de raíz.

Lamentablemente los casos de este tipo abundan. Incluso muchos me dicen que estoy un poco “chalada” con mis animalitos, aunque no soy de las que los visten, no hablo todo el día de ellos ni hacen lo que quieren en mi casa. Sólo les doy comida, agua y mucho amor. ¿Seré yo la equivocada?
La foto es de una de mis gatitas, la Bochita, jugando con la Bartola.

3 comentarios

Karo

06 de febrero de 2012

Si tu estas loca...yo tambien lo estoy jajaj Lo ultimo que tenemos que hacer es cuestionarnos por dar amor y preocuparnos de estos hermosos seres que solo entregan :) Hiciste lo correcto...enserio te felicito! Me gusta la gente que no vacila en ayudar... Aqui en Temuco tambien te multan si te ven alimentando a un animal de la calle...sinceramente a mi no me importa...sigo alimentandolos si los veo, y dejando metodicamente un tarrito con agua afuera de mi casa para cuando ellos pasen (porfa si leen esto hagan eso de dejar un tarrito de agua afuera de donde sea...ellos tambien tienen sed y no saben abrir la llave)

Ale

18 de enero de 2012

Don Gino, ese es el gran y cruel misterio!

Don Gino

18 de enero de 2012

Alecita, no estás loca! pasa que hay mucha gente insensible que trata mal a los animales, quienes son más indefensos que los niños. No hay criaturas más vulnerables que los animales domésticos! pero bueno, los maltratadores de animales seguramente replican su conducta con sus propios hijos. ¿para qué los tienen si los tratan mal?

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