20 de 12 de 2011

La importancia de creer en el Veijito Pascuero

A días de que llegue la Noche Buena y la Navidad, me siento como una madre sobreprotectora tratando de salvar a mi hijo de casi 8 años de los comentarios poco atinados de algunos que le dicen que el Viejito Pascuero no existe. Tanto, que cuando me preguntó hace unos días si existía porque sus amigos le habían dicho que eran los papás quienes hacían los regalos… me senté a conversar con él como si fuera algo realmente importante de mantener. Y no creo estar tan equivocada, pues lo hablé con una amiga sicóloga y ella fue muy enfática en afirmar que es esencial que los niños crean en este tipo de cosas, pues en el caso del Viejito, éste aporta desarrollo emocional en los niños y permite entender conceptos como la solidaridad y la generosidad.

Y leyendo me di cuenta que ella está en lo cierto. Hay algunos expertos que dicen que la etapa en la que creen en el Viejito Pascuero, marca una fase crucial en el desarrollo infantil, sobre todo en el período en el que aprenden a diferenciar lo real de lo imaginario, es decir, entre los 3 y 6 años de edad. En esa etapa, su mundo está poblado de juegos simbólicos, amigos imaginarios y la creencia acérrima a la magia y a los seres con poderes fantásticos (dragones, Viejito Pascuero, payasos, dinosaurios…).

Por lo tanto, sobre los 6 años de edad, si el niño sigue creyendo en Santa o en el Conejito de Pascua, ya es un regalo y sólo se logra esta extensión gracias al respaldo de los padres y la sociedad, que los ayudan a seguir creyendo en ellos.

Por ejemplo, la hija de mi amiga Carla, Mariana (7 años), le ha preguntado si el Viejito se puede morir. Claro, porque para los niños, el Pascuero es un ser humano pero con capacidades sobrenaturales. Y es tan especial, que les ayuda a cultivar la tolerancia a la frustración, a trabajar para lograr méritos a cambio de algo, a postergar gratificaciones, a soñar… Eso es lo más importante, que creyendo, los niños sienten que este mundo tiene algo de mágico al fin y al cabo.

Y si tu hijo te pregunta mucho… no te compliques en la respuesta, sino que devuélvele la pregunta: ‘¿qué crees tú?’. Y si logran juntos definir que sigue existiendo, fantástico. Haz ganado un año en su inocencia. Si, de lo contrario, descubre que no es así, no te desilusiones tanto, tampoco se trata de forzar la fantasía.

¿Un dato lindo para el 24? Siéntalos contigo en el computador y vean juntos el trayecto del Viejito Pascuero repartiendo regalos en todo el mundo en el siguiente link

Será muy emocionante!

4 comentarios

Juan Pablo

15 de diciembre de 2013

Que estupidez más grande... NACE JESUS!!!!!!! Si es que nacio en esa fecha porque de hecho he averiguado que no nace esa fecha pero si han de celebrar acierdense de el, no de comprar regalos, este mundo es penoso. Con respecto a la imaginación de los niños, bueno hay como ustedes mismos dicen miles de temas con los cuales desarrollar esa imaginación, porque tienen que meterle a el viejito pascuero? enseñenles a ser menos superficiales mejor será. Saludos y recapaciten.

alex

11 de enero de 2012

Mejor hacer que tu hijo tenga ilusion por los Reyes Magos que es algo veridico y ademas de ser una creencia mas relacionada con el niño Jesus. El Viejo Pascuero no fue al pesebre a dejarle regalos y no aparece en la biblia, menuda estupidez.

Ma Eugenia

20 de diciembre de 2011

Que bella nota..lo encuentro tan màgico que todavìa sigan creyendo en el viejito pascuero!!! mi niña todavìa cree y tiene 7 años... El otro dìa se sacò una foto con èl en un mall y verle la cara de ternura y a punto de largarse a llorar de emociòn,me hizo pensar que bello que todavìa tengan esa inocencia que cuesta conservarla en este mundo que vive a mil!!!! y es verdad esto les enseña la solidaridad, el dar sin recibir..

Lissette

20 de diciembre de 2011

A mí me complica un poco el tema, pues si bien mi hijo es un bebé todavía y no tengo que decirle nada por ahora, pienso que que le diré a futuro; y había pensado que lo mejor era decirle desde un principio que no existe, sino que existió (San Nicolás) y lo recordamos cada año por lo que hizo. Todo esto porque me cuesta pensar que cuando llegue la edad en que se comienzan a custionar su existencia, le tenga que confesar que le mentimos, y si me pregunta por qué no sabré que decirle. Tal vez sólo sean rollos mios y ese momento no sea tan complicado... no sé, pues tampoco había pensado en la importancia de creer en la magia para el desarrollo emocional... definitivamente me complica.

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