21 de 11 de 2011

¿Qué recordarías de tus padres? o recuerdas, en el caso de los que ya se fueron

Tengo suerte. Tengo suerte de tener a mis padres conmigo. Tengo suerte de poder pedirles que me acurruquen cuando tengo miedo o algo me pasa. Tengo suerte de decirles que los amo mirándolos a los ojos. Y poder decirles cuán bien me va y cuánto me ha costado… Y que vean mis niños crecer, y que me vean envejecer…

Y mientras trago hondo, escucho… “En los rincones la casa te espero impaciente, a que apagues las luces, a que beses mi frente, a que ocurra un milagro y me llames tres veces. Si es que el alma se queda, por qué tú no apareces”, la canción de Magdalena Matthey que me ahoga la garganta.  Y yo me quedo pensando en la suerte que tengo de tenerlos vivos…

Un amiga los perdió muy pequeña, a los 17, y los cuidó en su enfermedad hasta el último día. Me contó sollozando, 20 años después, que la noche que murió su padre no fue capaz de moverse de su lado y lo abrazó toda la noche… hasta que al día siguiente alguien mayor se dio cuenta de que él se fue y la sacó de su lado.

Otra me cuenta que una tarde salió apurada de casa rumbo al trabajo y se dio cuenta a mitad del camino –ya atrasada- que no se había despedido de su padre enfermo. Una corazonada la obligó a devolverse a la casa… su padre, postrado y con la mirada extraña, fija sus ojos en ella y sonrió, para dar su último suspiro. Sólo alcanzó a decirle que lo amaba.

Y aunque sé que la vida es así y uno debiera estar ‘programado’ para perder a los padres; lo cierto es que uno no está nunca preparado para la muerte. Y como no es un tema de que nos guste hablar, es que tampoco pensamos que esta mañana pudo haber sido la última vez. Y muchas veces salimos enojados, otras no llamamos, olvidamos decir te quiero e incluso puede hasta darnos lata ir a verlos… Pero hay que hacerlo. Porque el esfuerzo es inicial y la sensación llena por mil.

Sé que cada una tiene su vida, que están llenas de trabajo, que a veces la vida se les pasa volando… pero ahora que nos acercamos a fin de año, plantéenselo como una meta y aprenda a disfrutar de sus padres a concho. A recordar con ellos, a hacerlos felices, a mimarlos y a hacerlos sentirse importantes. Ningún tiempo es mejor aprovechado que aquel que pasamos con nuestra familia, entregándonos amor y alegría…. Nadie tiene la vida comprada, por lo que jamás sabemos cuándo llega el final de nuestra película… Sólo hagan que esta película sea feliz para ti y para ellos. Un agradecimiento de por vida.

Pero si eres parte de la gran cantidad de mujeres de mi generación que han perdido a sus padres, les pregunto… ¿cómo se logra vivir con ese dolor y con la ausencia? Para mí es algo desconocido…

Sole perdió a su papá a los 15 años producto del cáncer, como varias de mis conocidas –pareciera ser que ésta una verdadera epidemia!!- y me cuenta emocionada que el dolor siempre está. “A veces una necesita sentirse niña y contenida y eso ya no está. Ves a tus amigas casarse y van del brazo de su papá y eso no lo vas a tener. Sabes que si tienes hijos no van a tener a su tata. A veces me pregunto cómo estaríamos ahora, supongo que siempre peleando porque somos iguales y digo somos porque vive en mí. Cada vez que hablo, él va detrás, mi personalidad es la de él. Si bien el pelao ya no está, lo sigo sintiendo, cuando hablo, cuando tengo un logro profesional, cuando me fijo en el mínimo error de costura de una blusa y reclamo como loca, cuando saco fotografías que sé que a él le hubiesen encantado, cuando miro algo en ruinas y soy capaz de proyectar la belleza y potencial que hay”.

Y si es un dolor que siempre se lleva… creo que es sólo queda aprender a vivir con él. A extrañarlo y sentirlo en cada cosa que te unió a él… en cada detalle que los hacían ‘compañeros’.

Quizás yo recordaría los insistentes llamados diarios de mi padre, sus regalitos dulces y la gran panza en la que aún me acurruco, o en esos besos gordos con sus grandes labios. O recordaría a mi madre con su risa contagiosa, nuestras conversaciones, sus regaloneos, su amistad incondicional y sus cariñitos en la cabeza.

¿Qué recordarías tú de los tuyos? O ¿qué recuerdas de los que ya se fueron? Tómate un minuto para pensarlos y extrañarlos… y si tienes dos minutos, toma el teléfono y llámalos si aún puedes hacerlo. Nunca es tarde. Nunca es suficiente.

8 comentarios

Fran

28 de noviembre de 2011

sólo puedo decir.......... te amo y te extraño papá...........

liliana

22 de noviembre de 2011

hola es muy duro perder a un ser querido. Yo perdi a mi papa hace 4 años y que es lo que extraño su voz, su cara transpirada despues de una jornada de trabajo con sus plantas, arboles, el siempre hacia algo nunca estaba quieto, extraño sus consejos y tengo que decir que nunca se equivocaba, aunque ya paso tiempo y el dolor es menos, solo se vive el dia a dia tratando de ser la persona de bien que el formo lo extraño pero se que que cada dia que pasa el esta conmigo en mi corazon.

Karen

22 de noviembre de 2011

Chicas Gracias por sus mensajes... muy emotivos. =)

Enana de luz

21 de noviembre de 2011

A modo personal,algo me pasa cuando pienso qué pasaría el día en que mi mamá o mi abuela se despidan, y es que me angustio,y trato de no darle vuelta al asunto,porque no sé qué haré de mi vida el día en el que no las tenga.Son todo para mí,y han sido mi pilar en toda mi vida.No me pasa lo mismo cuando pienso sobre mi papá, es como " y qué va a pasar el día en que no esté" y mi respuesta es " nada",porque simplemente él no ha estado ahí, incondicional como mi mamá o mi abuela.No es que no sienta algo por él,pero él mismo nos crió a mis hermanos y a mí de un modo " que no lo necesitemos",onda,sin afecto y sin cariño de parte de nosotros hacia él,y viceversa. esa es mi opinión saludos

Ma Eugenia

21 de noviembre de 2011

Que emocionante tu nota!! es un tema que se habla poco, perder un ser querido sin esperarlo como es mi caso, es desgarrador, la pena nunca se va, hay que aprender a vivir con el duelo..es muy dificil explicarle o hacerle entender al cuerpo y a la mente que ya no està.. Es impotencia, es rabia, no se logra nunca llegara un equilibrio emocional, pero se pasa de a poco con la ayuda de la familia, del marido, de algunos amigos que realmente se quedan cuando a uno les pasa esta tragedia..A la vez de todo esto negativo inunda una paz infinita saber que està allà arriba en un paraìso mejor que el de nosotros y saber que tengo un angelito que cuida y me protege!! Lo que màs extraño de mi papà es el apoyo incondiconal, es el saber que cualquier cosa que me pasaba ahì estaba,, extraño sus abrazos de oso, extraño su humor picaresco y negro!!! su alegrìa de vivir.. su sensillez emocional!!! Lo que me deja seguir con esta linda vida que tengo es haberle dicho siempre que lo querìa mucho y que estaba orgullosa de tenerlo como padre y eso ayuda a mitigar el dolor y el vivir de cada dìa.. la pena nunca se pasa pero se aprende a vivir!!! Grande Karen!!!

ALE

21 de noviembre de 2011

Recuerdo de mi madre la vez que sufrì una tremenda pena de Amor, tenìa ya treinta y tantos, pero era tanto mi dolor que sentìa la impetuosa necesidad de volver al vientre materno, corrì donde mi madre y me cobijè en su regazo, llorè y llorè pero solo en sus brazos encontrè la calma. Creo que he aprovechado a concho a mis padres y les recomiendo a quienes no lo han echo que se acerquen cuando aùn hay tiempo, y que no tengan que sentirlo cuando ya no estèn y tengan que llorar sobre su tumba.

Vale

21 de noviembre de 2011

Hermoso articulo. Yo como muchas personas soy hija de padres separados, entonces fui criada por mi abuela y mi mama, sin tener ninguna comunicacion mi papa. El año pasado producto de un cancer de mama que cargo por casi 10 años, mi abuela partio. Parece como si lo que stoy contando hubiese ocurrido ayer, porque el nudo en la garganta y esas ganas incontenibles de llorar siempre estan, como dice el articulo, yo pienso que pasara el dia que me case y no vaya cnmigo o el dia en que me titule y no este abrazandome fuerte por mi gran logro. Por otro lado de forma inconciente todos los dias recuerdo esta frase "Hijita tiene plata? llevo el pase (escolar)?, el celular? y las llaves?" cada vez que me acerco a la puerta de salida todos los dias viene esa frase como si realmente la escuchara, pero solo esta en mi corazon, como muchas otras cosas que podria estar toda la tarde escribiendo. Solo se que he aprendido a vivir con el dolor y esos 22 años que la tuve cnmigo los recuerdos todos los dias y para siempre como los mejores de mi vida.

Soledad

21 de noviembre de 2011

Hermosa columna!!! creo que representa de manera fiel y cariñosa el dolor que sentimos quienes hemos perdido un ser querido. Grande!

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