14 de 11 de 2011

Creamfields Chile 2011, excelente!

Como público da lo mismo, pero en labores profesionales, se hace casi imposible no clasificar a la masa que asiste a Creamfields. Están los que esperan ansiosos el line up para comprar sus tickets, que el día de la fiesta se ponen la ropa más cómoda (porque saben que van a bailar muchas horas) y que planifican muy bien el recorrido por los escenarios, dependiendo de los gustos personales. El otro grupo no tiene más de treinta años, son los que agotan la preventa (antes de saber qué dj’s y artistas vienen) llevan en su mayoría gafas para el sol, algunos se disfrazan, las mujeres se ponen la mini más chica, puedo apostar que muchas hasta van a la peluquería especialmente para la ocasión, se pasean con sus vasos de ron con algo por los diferentes escenarios y en su mayoría, se emborrachan y dan espectáculo. Estos mismos se van gritando y llamando la atención una vez que termina la fiesta mientras en las radios de sus autos suena el último hit de Shakira o el reguetonero de moda y seguramente, también van al show de rock del día siguiente.

Pero da lo mismo y seguramente por eso, Streetmachine, los organizadores, cada año se preocupan de traer al artista más pop entre los electrónicos, ese que suena en las radios, en los comerciales y hasta en los matinales, para satisfacer a los que se disfrazan. El año pasado fue Calvin Harris y este, el faraón del pop: David Guetta, que como era de esperar, los volvió locos, los hizo cantar y los dejó felices con su show muy alejado a lo que hacía en sus comienzos como un buen dj francés de house.

Fueron cinco escenarios los que acomodaron en Espacio Riesco con el Main Stage como principal. Una estructura monumental –pocas veces vista en fiestas electrónicas- con una gran pantalla LED como telón de fondo y dos laterales, que proyectaba visuales y mostraban el trabajo de los dj’s que desde abajo, se veían ínfimos. Como es físicamente imposible estar en los cinco escenarios simultáneamente, puedo dar fe de que lo que vi y escuché, fue perfecto, en lo que respecta a la producción. El sonido, simplemente espectacular.

Fueron cerca de 30 dj’s y artistas internacionales y nacionales de primer nivel, que por nueve horas desplegaron su talento en pos de los beats, unos más arriba y otros más abajo, pero por lo que vi, todos de manera impecable. El dj holandés Fedde Le Grand fue el primero de los grandes en presentarse en el Main Stage y cumplió con un público que lo siguió entusiasta, terminó su set de dos horas con la bandera chilena alrededor del cuello y tirándole a la masa una polera que autografió en el momento. Dio paso a Booka Shade, el dúo alemán menos bailable, pero de sonidos más limpios que sin embargo, presentó un live act más movido. Solo los vi quince minutos porque corrí al Cream Arena (otro escenario) donde se presentó uno mis favoritos, el holandés Joris Voorn quien presentó un set sin altibajos, muy arriba que mantuvo una concurrencia cautiva que no paró de bailar su característico tech house con unos guiños de techno. De ahí era un paso obligado por el Main Stage nuevamente porque ya había empezado el plato fuerte de la noche: David Guetta. Después de 15 minutos –suficientes para confirmar lo que ya sospechaba respecto a su “show”- volví al Cream Arena donde el argentino Hernán Cattaneo tocaba para su público, a esas alturas, ya fiel, por la cantidad de veces que se ha presentado en Chile, siempre correcto con su progressive. Otros de mis favoritos para esa noche era Pete Tong, a quien no veía hace una porrada de años, cuando hizo el warm up de Timo Maas en una fiesta en los estacionamientos San Francisco. El inglés tiene oficio y se le nota. Empezó tocando entre fans y terminó con un público muy arriba. Muy bueno.

Por último, volví al Main Stage para ver al plato fuerte de la noche (para el público electrínico): Ferry Corsten. Un holandés tremendo que con los beats muy arriba hipnotiza. Sus presentaciones son viajes por sonidos envolventes y únicos. Mientras, en el Cream Arena, el chileno residente en Europa, Luciano quien tocó rodeado de amigos y fanáticos que tienen pocas oportunidades de verlo en vivo.

En resumen, en lo netamente musical y para mi gusto, Creamfields es el mejor festival electrónico que llega a Chile y este año no fue la excepción. Es una fiesta de contrastes, sin mayores sobresaltos ni incidentes a pesar de la gran antidad de gente, (quizá si lo único anormal fue la inesperada ausencia de la francesa Miss Kittin) donde los electrónicos agradecemos a los disfrazados porque su aporte numérico hace posible que cada año lleguen a Chile los mejores dj’s, productores y músicos del mundo.

 

*Foto: fan page Creamfields Chile, Facebook.

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