31 de 05 de 2011

Día Mundial sin Tabaco

Según cifras oficiales, en Chile, el 27,3% de los adolescentes empieza a fumar entre los 13 y los 15 años, mientras que el 28,9%, lo hace a partir de los 16 o 17 años. A los 18 años, el 44% de los chilenos que fuma son mujeres y 27%, hombres. Estas cifras nos convierten en el país líder en consumo de tabaco en la región, sobre Brasil, México, Uruguay y Venezuela. Por eso, es necesario difundir que hoy es el Día Mundial sin Tabaco, una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud para recordar los grandes perjuicios que acarrea el consumo de cigarros en las personas.
El tabaco contiene más de cuatro mil agentes cancerígenos que pueden provocar múltiples patologías y veinte enfermedades atribuibles al tabaco. En este sentido, hay estudios que han concluído que los fumadores viven como promedio, ocho años menos que una persona que no fuma y sólo en Chile, hay nueve mil muertes al año por esta causa (25 al día).
En el mundo, mueren nueve millones de personas al año por consumir tabaco, pero 600 mil son fumadres pasivos. Entonces hay que tener claro que no sólo el consumidor es el que se provoca un daño irreparable en su organismo, sino su entorno. Y cada vez se descubren más perjuicios relacionados al tabaquismo porque no sólo oscurecen y dañan la dentadura y las encías (también provoca alitosis), sino que también han elevado los casos de infartos al miocardio y enfermedades cerebro vasculares, siendo ambas las primeras causas de muerte entre las mujeres chilenas. Además, la combinación cigarro-anticonceptivos, puede provocar trombosis. Todo esto, sin contar todo el daño que hace al aparato respiratorio y en embarazadas, el bajo peso del niño al nacer, mayor riesgo de desarrollar enfermedades respiratorias y más probabilidades de sufrir muerte súbita. Por último, en los hombres provoca disfunción eréctil.
Por todo lo anterior, el gobierno enviará con suma urgencia, un proyecto de ley que prohibe estrictamente fumar en espacios públicos cerrados, como una forma de al menos, evitar riesgos para los fumadores pasivos.
Ahora, a modo personal, puedo contar que fumé por muchos años. Lo dejé hace un par de años y no sé si me siento mejor que antes, pero ya no ando con olor a cenicero, mis dientes están más blancos y no soy esclava del chicle y las mentitas. Cuando salgo, ya no tengo que dejar la ropa en la terraza y no dejo la almohada pasada a cigarro. Mi casa ya no huele a antro y sacando cuentas, ahorro más de 600 mil pesos al año (fumaba una cajetilla al día). Por último, hago un llamado a las personas que fuman mientras caminan por las veredas: hay pocas tan asquerosas como sentir el humo del cigarro aspirado en la cara, sobre todo en las mañanas.

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