20 de 05 de 2011

Matrimonio gay y uniones civiles

Magdalena Domínguez y Valentina Cereceda en Tardes & Noches.

Ver entrar a Elton John con su marido David Furnish, en la Abadía de Westminster el día del matrimonio del príncipe Guillermo fue una señal clara y fuerte de que los tiempos están cambiando. Sin embargo, no cambian de la misma forma y en tiempos similares en todas partes del mundo. Esta semana dos parlamentarios presentaron y luego retiraron una iniciativa que reafirmaba que en Chile el matrimonio es un contrato entre un hombre y una mujer. A partir del momento de la noticia, las redes sociales, en especial twitter, se llenó  de declaraciones que rasgaban vestiduras por el hecho. Mi pregunta es: ¿a quien le extraña, si la postura de estos señores frente al matrimonio gay y otros temas valóricos es bien clara? ¿Y por otro lado, en más de 20 años de gobierno anterior tampoco se hizo nada?

No me molesta el matrimonio gay, en lo absoluto. Pero reconozco que es un tema que pone la piel de gallina a una buena parte de la sociedad chilena. Recordemos que hace sólo unos cinco años (más menos) que tenemos una ley de divorcio. Por eso valdría la pena reflexionar si como sociedad estamos preparados realmente o necesitamos un poco más de tiempo.

Como dice una mujer que conozco y respeto por su mente aguda: “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”. Por eso creo, que en esta pasada al menos, la lucha debería ser por la regulación de las uniones civiles, que no son matrimonio, pero que al final de cuentas funcionan como tal. Sé que hay cuestiones de derechos, igualdad y orgullo de por medio, pero a veces es mejor ser prácticos.

En la actualidad hay miles de parejas, heterosexuales y homosexuales, que comparten no tener una situación clara frente a la ley, lo que las afecta en cuanto a sus bienes, los hijos y también las herencias. Es una regulación que afecta a muchas más personas y habría mayor poder para respaldarla. Es más práctico que emocional, pero sería un paso adelante.

1 comentarios

Ale

20 de mayo de 2011

Paula, la diferencia entre las parejas heterosexuales y las gay, es que las primeras tienen la instancia para hacer bien las cosas, las homosexuales, no. Y es verdad que ningún gobierno ha tenido la voluntad de legislar sobre el tema, pero si un candidato sale en su campaña con una pareja gay, uno supone que el tema va a ser parte de su agenda ¿o no? Por último, creo que la discriminación nunca se puede tomar desde el punto de vista de la comdidad de la sociedad. Eso de "no hagamos revuelo para que la cosa esté tranquila" me da un poco de urtucaria. Lo concreto es que los homosexuales existen desde siempre y van a seguir existiendo así que me parece que ya es hora de aceptarlo, de una vez por todas! No puede haber igualdad si hay discriminación.

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