16 de 03 de 2011

Cultura Eco: La amenaza de la energía nuclear

“@lgolborne: @lafrangh puedes tar tranquila, en Chile no hay ningún programa nuclear. planificado ni en curso”. Esta es parte del diálogo que se dio anoche en Twitter entre el biministro de Minería y Energía Laurence Golborne y una inquieta Francisca García Huidobro por el tema nuclear.

Lo cierto es que no sólo la actriz-opinóloga está preocupada ante la posibilidad de instalar en Chile una planta nuclear para subsanar el déficit energético, sino gran parte del país, porque las señales de las autoridades en ese sentido  –y previas al terremoto en Japón– iban hacia esa dirección. De hecho, el fin de semana, mientras todos los medios informativos del mundo hablaban de una posible fisión nuclear sin control en la planta de Fukushima (lo que habría tenido consecuencias similares o peores que los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial), el presidente Piñera dijo en todos los noticiarios cuando le preguntaron acerca de la posibilidad de implementar la energía nuclear como solución a la crisis eléctrica, que las nuevas tecnologías estaban hechas para que un desastre como el de Fukushima no se repita. Más claro, imposible.

Lo cierto es que lo ocurrido en Japón post terremoto y maremoto ha abierto en Chile un debate que por muchos años fue una lucha unilateral, soterrada y de unos pocos. Las noticias venidas de Fukushima son cada vez más alarmantes. Derechamente se habla de apocalipsis y las posibles consecuencias van más allá de las que tuvo Chenobyl en 1986, que arrebató cerca de 30 mil vidas.
Si bien las autoridades niponas son cautas, hay países como Francia que se han manifestado alarmados ante una situación que califican de “descontrolada”.
Mientras, en Chile esperamos la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que tiene en su agenda una firma de pacto nuclear con el presidente Piñera cuyos detalles ya habrían sido afinados por la Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton y el canciller Alfredo Moreno. Esta acción se suma al protocolo de acuerdo que firmó en ese sentido el ministro Golborne con su par francés en su reciente visita a Francia. De esto, se podría desprender que la carrera ya comenzó, a pesar de los “tuits” tranquilizadores del ministro y la firma de adhesión del presidente Piñera al documento “Energía nuclear, no gracias” en 2006.

Inquieta el tema. Más aún si pensamos lo que pasa en Japón, un país tecnologizado al cien por ciento y con estándares de seguridad que están seguramente a años luz de los nuestros.

Chile es el país del chicle, el fósforo y el elástico; del arreglo chasquilla y la informalidad. Nuestros puentes y hospitales recién inaugurados se caen, nuestras viviendas básicas (y aunque no son noticia, las de 10.000UF también) se llueven y se inundan. Somos un país sin memoria porque se sigue construyendo en la Quebrada de Macul, el mismo lugar donde un aluvión espantoso arrasó con todo lo que encontró a su paso en 1993 y se sigue viviendo como si nada en el borde costero, a pesar de que apenas hace un año, un maremoto dejó más de 500 víctimas fatales y otros tantos damnificados que aún no logran reconstruir sus viviendas y sus vidas. Entonces, por mucha crisis energética, es válido pensar que el remedio puede resultar peor que la enfermedad.

Y ojo, no se trata sólo de un problema relacionado con terremotos, maremotos, informalidad y poca capacidad porque ok, pasamos todas esas barreras, nos ponemos a la cabeza en el tema, pero hay un asunto del que poco se habla: los desechos tóxicos. ¿Qué vamos a hacer con ellos? Hay formas de almacernarlos, es verdad, pero son una amenaza silenciosa. Hasta el momento nadie se ha referido al respecto, si es que existen en Japón lugares con residuos tóxicos y menos qué ocurrió con ellos después del terremoto y posterior tsunami. En este sentido, también es un tema preocupante el traslado y la manipulación. Cada vez que sale el tema de la posibilidad de contar con energía nuclear en Chile, me imagino que en cualquier momento aparecería en las noticias un perro con basura radiactiva en el hocico y niños jugando alrededor suyo, sin que nadie pudiera explicar de dónde salió.

El debate está abierto. En paralelo, las noticias que llegan de Japón son cada vez más alarmantes. Ahora, si se puede ver un lado positivo dentro de esta tremenda tragedia es que aunque sea por osmósis, todos estamos más al tanto de lo que significa instalar una planta nuclear en Chile –y en cualquier parte– y a lo que estamos expuestos.
Defensores hay muchos. Aluden a la “limpieza”, los costos y la durabilidad (una planta puede funcionar hasta 50 años). Habría que escucharlos, pero siempre teniendo la película clara, de tal modo de evaluar pro y contras con base.
Aprovecho de dejarles este Vocabulario Nuclear aparecido en el diario El País de España. Es interesante.
También les dejo un post publicado en este mismo espacio hace menos de un mes y que toca tangelcialmente el tema.

3 comentarios

fran

16 de marzo de 2011

Mas claro echarle agua. NO a la energía nuclear. Gran columna Ale.

Fabi

16 de marzo de 2011

El otro día twittearon ... "no fue el terremoto el problema de los reactores ... si no el tsunami" me dió mucha rabia, porque fue algo así como "pongamos el reactor en el desierto entonces" la verdad es que espero que el gobierno sea para todos los chilenos, y no porque no se pueda instalar una planta nuclear en Santiago, lo haga en otras regiones poniendo en peligro a los NO Santiaguinos, creo que son las empresas quienes más gastan energía, debían ser ellos quienes invirtieran todo lo necesario en energías limpias para el país y sus empresas, solucionado el tema quieren ganar ... pues cuiden el país!

Paula Avilés

16 de marzo de 2011

Por bastante tiempo pensé en que después de todo la Energía nuclear era una buena salida para palear el déficit energético que existe en Chile. Sin embargo, creo que el riesgo es tan grande, las consecuencias tan terribles, siendo nosotros también un país sísmico con el récord del terremoto registrado más fuerte de la historia, que creo que debemos bucar otra salida. Además, jamás en Chile se ha invertido en el mundo científico lo suficiente como para que exista personal altamente calificado para esto. Me gustaría saber qué piensan los científicos sobre esto, creo que son los único que en realidad nos pueden dar luces ciertas sobre este tema.

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