29 de 11 de 2010

Hoy simplemente; una historia de amor

En 1973 ya se conocían. Tenían la misma edad, 14 años. Sus padres pertenecían a la colonia vasca y compartían la pasión por el que llamaban “su país”. Una de las consecuencias de la guerra por el país vasco en España fue que muchas familias ibéricas emigraran a Chile. Aquí echaron raíces, se relacionaron entre ellos y formaron su mundo.

Ella la segunda de 3 hermanas, él el menor de tres hermanos. Ella confiesa que aunque él siempre la miraba, a ella nunca le pasó nada. Fue en una fiesta cuando sucedió lo inesperado. Ella esperaba al que creía, el hombre de sus sueños. Un hombre que en ese momento cumplía con las expectativas esperadas por una adolescente que soñaba con el amor (guapo y deseado por las demás). Sin embargo éste no llegó a la fiesta. Por lo mismo, el protagonista de esta historia aprovecha el momento de vulnerabilidad y se le acerca, la invita a bailar. Ella, sin motivo ya para decir que no, accede.

Entre bailes deciden salir a tomar aire y descansar por un tiempo. Sentada en una banca fuera de la fiesta, siente un sorpresivo beso en su boca, que asume, no haber rechazado. En ese momento él le pregunta: ¿quieres ser mi polola? Ella por su educación y creencias, siente que no puede rechazar esta solicitud, ya que le había aceptado un beso, lo que podría ser mal pensado de no ser su mujer.
Todo esto sucedió el 21 de enero de 1973, fecha en que comienza una historia de amor que ha tenido la capacidad de sorprenderme cada día de mi vida. Ella expresa que el amor no fue instantáneo, pero sí progresivo. Día a día él buscó su cariño, su afecto, sorprendiéndola con detalles que demostraban preocupación, ganas, intención. Detalles que particularmente me cautivan, ya que no dejaron de existir con el tiempo, como suele suceder. En esta historia nunca se perdió eso que hace de una relación de pareja algo tan importante; la dedicación.
Salieron del colegio, entraron a la universidad, él siempre fue un hombre esforzado, trabajó durante toda su carrera para ahorrar, pensando en cualquier destino que irrumpiera en su vida. Ella por su parte, bastante estudiosa, cumpliendo cada día con la responsabilidad de terminar sus estudios y ser profesional. Ambos fueron cómplices de toda esta historia, ambos fueron partícipes de los sueños, anhelos y fantasías que cada uno construía para su vida. Una construcción que siempre estuvo teñida de la historia del otro, ya que sin pensarlo, la construyeron mientras se amaban.

No hubo un cuento de hadas, una fecha del recuerdo ni fuegos artificiales, ninguno de los dos, recuerda cómo se comprometieron. Pero así fue, en esta historia de amor, el anillo de compromiso no fue necesario para que ambos supieran que el destino estaba escrito en sus recuerdos, sus sueños estaban ya entrelazados, su decisión fue cumplirlos juntos.
El 9 de enero de 1982 se miraron y se prometieron amor eterno. Se juraron apoyarse, respetarse y cuidarse para siempre. Eran niños, comprometiéndose en un proyecto de vida, del cual seguramente jamás estuvieron 100% seguros, pero que sin embargo siempre mantuvieron la disposición de seguir construyendo.

Hoy llevan 28 años de matrimonio y 9 de pololeo. 37 años juntos. Cada 9 y 21 de enero, un ramo de flores y una noche planificada en cada detalle, llega proponiéndose para ambos. Cuando le pregunto a ella qué le provoca su historia, me responde emocionada: “he estado más tiempo con él, que el que estuve con mis padres de niña, toda una vida juntos”.

Mirar este relato, cuando uno está inmerso en él, genera sensaciones que te conectan con emociones muy polares. Algo de miedo, no por pensar en que si todos quisieran, también podrían lograrlo. Sino, en lograrlo siendo realmente felices. Traspasando momentos, conflictos y discrepancias que tienen que ver con crecer de a dos. Fui testigo cotidiano de como el perdonar y ser perdonado permite solucionar sin rencores muchas discordancias que no necesitaban llegar a acuerdos, sino simplemente a aceptación y entendimiento. Ver como cada una de ellas conservaba el ser reparada por esos detalles que en un comienzo, llenaron de dedicación y conquista el inicio de esta historia de amor.
La pasión, es otra emoción que inunda mientras se vive en el relato. Aprender que ésta se cultiva, se trabaja, se construye en cada acto de ser pareja, y que cuando ésta es inherente a cada sujeto, se contagia a quien elijo para compartir mi vida. Ver que luego de todos estos años, al despertar, hay un “te amo” dibujado con rouge rojo en el espejo del baño, te enseña que uno jamás puede olvidarse o aburrirse de repetirlo, de recordarlo.
¿La razón de este texto? Ninguna en particular. Cuando uno trabaja con el dolor de las parejas, hay momentos en que se olvidan estas historias. En que el amor pareciera pasar a segundo plano, ya que hay muchas otras cosas que necesitan ser solucionadas con mayor urgencia. Pero a veces, más que teorías, magíster y diplomados, nos falta conocer realidades. No sólo las aproblemadas, sino las felices. Porque existen.

9 comentarios

gabriela

05 de enero de 2011

Que hermosa historia Nerea te felicito porque estas vivencias positivas y de amor son las que todos necesitamos oir, le falta mucho amor y compromiso a los jovenes de hoy y creo que esto es un excelente ejemplo de ello. Como una acotacion al margen te contare que yo cumplire 30 años este año con el amor de mi vida y nos saludaamos todos los 5 de cada mes por nuestro aniversario, poque nos casamos el 5 de septiembre de 1981¿que te parece? por eso hay que creer en el amor. Esoero seguir manteniendo contaco contigo, carños y mucho exito este año para ti.

Paz

07 de diciembre de 2010

Excelente columna... tienes toda la razón siempre nos recordamos de las malas historias y malas experiencias... Creo q eres muy privilegiada, por tener este ejemplo cerca tuyo. Te felicito estas escribiendo muy bien..

Pelao

01 de diciembre de 2010

Nerea hoy por hoy las tentaciones estan en todas partes, tanto para uno como para ella, lo importante es no caer y que cuando se te presenten y creas que vas a caer hay que pensar en lo mucho que pierdes si lo haces, siempre he pensado que lo que no me gusta que me hagan a mí, no lo puedo hacer yo, si a mi me gusta que me regaloneen tambien tengo que regalonear, si me gusta que me escuchen tambien tengo que escuchar, si pido perdon tambien tengo que perdonar y así con todo, pero puchas que es dificil, pero SI SE PUEDE. Te felicito nuevamente por tu columna

Mariana

30 de noviembre de 2010

"Ambos fueron cómplices de toda esta historia, ambos fueron partícipes de los sueños, anhelos y fantasías que cada uno construía para su vida. Una construcción que siempre estuvo teñida de la historia del otro, ya que sin pensarlo, la construyeron mientras se amaban".....Sin duda eso es lo que más anhelo en esta vida...tener mi propia historia de amor y lograr construir un amor verdadero a pesar de la distancia en la que nos encontramos junto con mi novio. Tengo la convicción de que será así, tal como esta bella historia... ya que sin esta certeza, sería una persona sin sueños y sin amor!

clau

30 de noviembre de 2010

Nere, que linda la historia, me emocione mucho cuando la lei, y expresa todo lo que uno simpre desde niña quizo tener..... Me gusta que escribas con tanta fuerza y se nota que desde el corazon...

Tefi

29 de noviembre de 2010

Me encantan estas historias así, conozco una parecida desde muy cerca y sí me alegran. Pero no puedo decir q me llenan de felicidad, pq me hacen pensar en "Porque esto no me pasa a mí" ..no por ser negativa, sino que por querer con ansias que me suceda algo así a mi también. Ojala algun día llegue un hombre que me quiera de verdad y que este dispuesto a dedicarme el tiempo necesario :). Slds-

garbiñe

29 de noviembre de 2010

Me siento absolutamente identificada con esta historia, de la cual me siento orgullosisima de ella, y mostrar a la sociedad que cuando uno tiene la capacidad y las ganas de perdonar, respetar y luchar por lo que has construido y no tirar todo por la borda ante cualquier desaveniencia, es posible construir un verdadero y feliz matrimonio.

Marce

29 de noviembre de 2010

Muy linda historia. Yo he sido parte de una historia de amor parecida, 36 años de matrimonio y uno de pololeo, la de mis padres. Creo que quizás lo que nos falta como sociedad para tener estas historias de amor, es más perseverancia, confianza y entrega. El amor de antes era más desinteresado y las personas forjaban la capacidad de perdón y lucha. Hoy cuando todo es perecible, creemos que el amor tambien tiene fecha de vencimiento y no somos capaces de luchar por lo que hemos construido, sino que cortamos todo a la primera desaveniencia, a la primera dificultad, sin más. Que rico tener otras experiencias para darnos cuenta que el amor es comprensión, respeto, ayuda mutua, perdon y tantas otras cosas y no solo pasón. Gracias!

Cata

29 de noviembre de 2010

Me encanto!... demasiado emotivo y da una pequeña gota de optimismo entre tanta masacre que hay en las relaciones de hoy en dia. Definitivamente te hace pensar que quizas no todo esta perdido, sino que falta tiempo y desicion para encontrar lo que realmente esperamos. Excelente Nerea!

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