19 de 11 de 2010

“No hay mal que dure cien años…”

Mi amiga argentina Valeria Schapira acaba de lanzar en Argentina un libro que me tinca muchísimo, se llama “Los muertos de mi placard”, donde desnuda su vida amorosa y trata de encontrar las razones por las que sus relaciones no funcionaron.
Y me quedé pensando en cuántos hombres pasaron por mi vida como alma en pena… Tuve uno tan patético que a la semana de pololeo, me siguió a Viña un fin de semana que viajé con mis amigas. Y apareció en medio de la noche, entre los matorrales del patio del departamento con una sonrisa y una rosa. ¡Casi me morí de la vergüenza! Abogado, buenmozo, pero demasiado baboso. Tuve otro que basureó conmigo como quiso. Tanto que incluso lo descubrimos con mi propia madre teniendo una relación paralela. ¿Qué hizo cuando lo enfrenté? ¡Fue a llorarle a mi papá para que lo ayudara a reconquistarme! Y hablo de un hombre grande, al menos de edad… Hubo uno que sólo me llamaba cuando tenía ganas, porque se definía un soltero fanático y supuestamente un excelente amante… ideas de él, ¡claro! Otro fue tan machito, que en medio de un carrete se llevó a una amiga a lo oscuro y la devolvió muy chascona. Según él, conversaban… Ah y cómo olvidar a ese que en mi período de mayor delgadez, me obligaba a no comer porque le gustaba la Kate Moss y quería que lo único que se viera de mi cara fueran los pómulos y las cejas… No, si tuve una gran colección de pelotudos, producto, claro, de mi fino ojo para elegirlos en el amplio espectro masculino. Dónde había uno, yo ponía mis mayores esfuerzos. ¡Qué pérdida de tiempo!

Hasta que un día decidí que me volvería solterona y que recorrería el mundo toda glamorosa, cual símil de “Sex & The City”… decisión que me duró más seis meses… cuando apareció este hombre… A la primera cita supe que me casaría con él y al año ya estábamos en el altar. ¡Y juro que no llevaba el vestido en la cartera! (aunque ya tenía claro el color, la tela, el modelo…).
Ahí supe que no hay mal que dure cien años, ni mal ojo que perdure una vida.

16 comentarios

Karen

26 de noviembre de 2010

Pam y Thais... absolutamente de acuerdo :)

thais

24 de noviembre de 2010

Cómo no sentirse identificada con estas palabras, me parece que después de acumular todo tipo de historias (unas divertidas y otras no tanto), uno debería ir aprendiendo a escuchar más la intuición y esas primeras señales que te dicen que esa persona no es la indicada, que quizá estás más enamorada de la idea del amor, que de ese pastel encubierto! Pero creo que es importante librarse de la carga que te dejan las malas historias para poder estar tranquila cuando llegue una linda persona, y no andarle achacando temores o traumas del pasado, y, por supuesto, ir afinando un poco el rumbo de la búsqueda, alejándose de los malos!!

pam

24 de noviembre de 2010

me sorprendi demasiado con los especimenes que te tocaron, mientras mas leia mas se me habria la boca de sorpresa jaja pucha me alegro demasiado por ti, pero sabes que yo creo que tu cambio de actitud tubo que ver con que porfiiiin llegara tu pareja.

Karen

22 de noviembre de 2010

Anto, cierto... porque parece tontera, pero cuando venía uno bueno, una no se daba cuenta porque estaba enfocada sólo en el malo. Mensas, muy mensas, jajaja

Alissa

22 de noviembre de 2010

Jajaja...eso es verdad...me empeze a acordar de todos los hombres con los que me hicieron llorar.....justo en estos momentos me siento triste por uno que solo quizo estar conmigo y se fue ....pero bueno, todas estas cosas nos sirven de experiecias en la vida.....los hombres al final son un mal necesario...q se le puede hacer.........solo disfrutar..........

Anto

22 de noviembre de 2010

jajajajajaja buenísimo, me hiciste recordar a todos los pelotudos que han pasado por mi vida, bueno y los que no eran pelotudos y me adoraban con todo su ser... yo no los pescaba... si somos muy mensas las mujeres.

Valeria Schapira

21 de noviembre de 2010

Que linda nota Karen!! Gracias por mencionar mi libro!!! A ver cuando armamos algo en Chile que cruzo la cordillera y les cuento todito sobre mis muertos!! Besos

Leslie

21 de noviembre de 2010

el de la rosa en los matorrales era buen tipo, un poco mamón nomás jejej quizas no te habria hecho sufrir como los otros...

andy

20 de noviembre de 2010

Me encanto tu columna! justo ahora que digo! pucha la estoy pasando pesimo por uno de esos grandes pasteles! ..pero me doi cuenta que " no hay mal que dure cien años" y todas estas experiencias nos sirven para crecer y madurar! asique cuando todo esto termine dire: " esto me ayudo a crecer y no ser tan pastel" :D

Karen

20 de noviembre de 2010

Al menos valieron la pena para escribir esta columna o reirme de esas historias con las amigas :) De todo se aprende, claro está.

Ale

20 de noviembre de 2010

Bienvenida Karen! A medida que leía tu post, me acordaba de los pasteles -y no tanto- que pasaron por mi vida ¿y sabes? me arrepiento poco. Seguramente yo engroso la lista de varios de ellos. Al final, lo que vale es no pasarse la vida en eso hasta convertirse en una coleccionista. Si entre vueltas de la vida te encuentras con el que te hace "clic", todos valieron la pena!!!

patoloko72

19 de noviembre de 2010

Qué bueno tener de vuelta en las pistas a una de las mejores blogueras de sexualidad y temas de mujer en Chile!! Se extrañaba leer tus notas y tus columnas!! ... Y espero no ser uno de esos males!... ;)

traductor español ingles

19 de noviembre de 2010

Lo bueno es que se gana mucha experiencia. Si cometemos los mismos errores es porque queremos no por ignorancia. Buen post! Me gusta! :)

Miguelangel

19 de noviembre de 2010

Me siento identificado completamente pero todo lo vivido solo sera una anécdota si el final de esta historia es feliz como lo sucedido a Karen, gracias a dios que aprendemos de errores pasados claro seria mas fácil que fuera después del primero y no de muchos como suele suceder :)

silvia

19 de noviembre de 2010

Me siento identificada... por un temas podrìa decir de malos amorìos.. bueno pero uno si tuviera la bola de cristal...!!! La frase No hay mal que dure cien años... es cierto... !!! para las que estamos..sola llegarà el dìa..que conozcamos....el alma gemela..aunque dure cien años...!!

carla

19 de noviembre de 2010

Me hiciste recordar todos aquellos tipos que pasaron por mi vida que me hicieron llorar, pero también aquellos que me hicieron sentir feliz... son un mal pero necesario, no?

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