16 de 07 de 2010

PLATEA VIP: Teatro Cinema, tecnología v/s humanidad

“El Hombre que Daba de Beber a las Mariposas”, nueva y esperada entrega de la compañía Teatro Cinema en su búsqueda por unir el lenguaje escénico con el audiovisual, es una experiencia que provocará reacciones muy diversas. Muchos quedarán asombrados por la mezcla de video con animación 2 y 3 D, que permite primerísimos primeros planos, picados, contrapicados, cambios de ángulos para una misma escena, en fin. Otros saldrán decepcionados porque lo que vemos, pese a su carga emotiva, es esencialmente frío en lo formal (hay una pantalla de por medio, no sucede en el instante). Ambas reacciones son acertadas. El viaje de Teatro Cinema se complejizó esta vez, ya que integró dos pantallas, animación 2 y 3D, y todo el engranaje que ponen en marcha sus integrantes para hacer que actores en vivo e imágenes coincidan en escena es, por decir lo menos, abismante. Esta misma dificultad técnica, a la que se suman los rápidos cambios de vestuarios, pone paños fríos a la acción. Definitivamente no es lo mismo ver actores de carne y hueso, con vacilaciones, transpiración y estados corporales, que una pantalla donde los personajes son animaciones. Es cierto, hay actores, pero su participación se combina con sus respectivos dibujos, lo que baja el nivel de conexión con el público. Otra debilidad es el texto. Escrito por Juan Carlos Zagal, Laura Pizarro y Dauno Tótoro, se aleja de la maestría de “Sin Sangre”, original del autor italiano Alessandro Baricco. Las historias de “El Hombre que Daba de Beber a las Mariposas” se desdibujan, pierden fuerza y llegan al final forzadamente. La obra parte con un hombre viejo, Filipo, que en el último momento de su vida corre desesperado para cumplir con el ritual de dar de beber a las mariposas. En este viaje se encuentra en una plaza con Juan, un cineasta que tiene una novia en coma y que está haciendo una película épica con dos antiguos actores de teatro. Luego las historias retroceden, para desarrollarse y terminar en el mismo punto del comienzo. La circularidad, recurso del cine y la literatura, no funciona en este caso. Las historias se separan en vez de juntarse, y la situación que da nombre a la pieza pierde su sentido unitario. ¿Hay que ver esta pieza? Por supuesto que sí. Es una propuesta arriesgada, jugada, que está en desarrollo y necesita encontrarse con los espectadores.

“El Hombre que Daba de Beber a las Mariposas”

Hasta el 22 de agosto en M100

Miércoles a Sábado 20:30 hrs. y domingo 20:00 hrs

General $ 8.000. Estudiantes y Tercera Edad $ 4.000.

Miércoles populares $ 3.500.-

2 comentarios

carlos

21 de julio de 2010

Pienso que la obra es un viaje al mundo de los sueños. Gracias TeatroCinema Carlos

Agatta

19 de julio de 2010

Yo soy una de las que salió decepcionada. La pirotecnia técnica es impresionante y hay escenas muy bellas, pero una además espera entretenerse, lo que no me ocurrió. El entrelazamiento de las tres historias paralelas simplemente no funciona. Tampoco me gustó la música, la encontontré pretenciosa y reiterativa.

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