09 de 06 de 2010

Cultura Eco: Se puede terminar con la contaminación

 

No doy más con la alergia y es por la contaminación. Y si suena auto referente, en mi defensa puedo decir que es demasiada la gente con que me he topado que anda igual: con una congestión atroz, con los ojos rojos y ultra irritados, con picazón constante en la garganta y con un olor permanente en la nariz a tubo de escape. Lo que más llama la atención es que ante la evidente mugre que flota en el ambiente, no se hace nada. Y por favor, no me digan que dos domingos de preemergencia es tomar medidas porque son días en que andan menos autos, las industrias no operan y que por último, la gente no ve noticias al mediodía, entonces jamás se entera. Es verdad que nuestra geografía no ayuda mucho a que tengamos una ventilación que nos permita contaminar a destajo y a la vez, respirar un aire limpio (Santiago es una cuenca rodeada de cerros, escenario que debilita las corrientes de aire), pero convengamos en que si ciudades con índices peores que los nuestros lo lograron ¿por qué nosotros no? Puede ser cosa de voluntad.

Londres fue una de las ciudades más contaminadas del mundo a principio de los años cincuenta, tanto, que murieron miles de personas por ese problema y de hecho, fue ahí que nació el término tristemente famoso para nosotros: smog, que no es más que la mezcla de las palabras smoke y fog (humo y niebla). Sin embargo, los ingleses tuvieron la voluntad de terminar con el smog y tomaron medidas impopulares para casi todos los sectores de la población, pero como debe ser, primó el criterio y el bien común. De partida, prohibieron las industrias contaminantes y las que no, se sacaron del perímetro urbano; se prohibió la quema de carbón, principal fuente de calefacción; se crearon zonas libres de humo y prohibieron la entrada de autos a la zona céntrica de la ciuda, por mencionar sólo algunas. Lamentablemente cuesta extrapolar la experiencia londinense a nuestro país porque ¿se imaginan que prohiban ir al centro en auto? ¡Queda la escoba y nadie aguantaría! empezando por las autoridades. O ¿creen que sea posible prohibir los calefactores a leña de doble cámara que contaminan casi lo mismo que las chimeneas si no se hacen funcionar con la leña correcta y si no se les hacen mantenciones periódicas? Obvio que es imposible porque de partida y a pesar de que no es misterio que contaminan, se siguen vendiendo principalmente en las grandes cadenas del retail y por último, porque los empresarios del rubro, alegarían y se ampararían en que una medida así, sumaría porcentaje al desempleo. Ni siquiera hay voluntad por cambiar el modelo predictivo, a pesar de las advertencias de los expertos que señalan que la mortalidad puede aumentar hasta en un 28% en episodios de preemergencia.

La verdad es que el tema me angustia un poco y no sólo porque la molestia en los ojos a rato es casi invalidante, sino porque las consecuencias que la contaminación trae para los humanos, animales y plantas son atroces (a modo de ejemplo y sólo en las personas produce daños en el desarrollo de los embriones, riesgos de incremento de cáncer de pulmón o bajo peso en los recién nacidos). No esperemos que las autoridades hagan algo porque literalmente, podemos morir en el intento. Empecemos nosotros a actuar. Es nuestra responsabilidad.

La foto corresponde a una imagen real captada en Londres en 1952.

1 comentarios

marcela

11 de agosto de 2010

fome no me sirve pa la tarea hablan pura lesera

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