01 de 09 de 2009

Poemas de amor

 

Tú estás en mi sangre. No hay nada que pueda hacer sin ti, porque tú vivas conmigo. Y a cada rato yo pienso del edificio tan cerca, en lo cual he visto a tus ojos por primera vez, hace tres años“. Si esto no es amor, no sé qué lo puede ser. Se trata de un extracto tomado al azar de una de las tantas cartas que le mandó Gabriela Mistral a Doris Dana y que fueron publicadas en el Artes y Letras de El Mercurio el sábado. Las misivas forman parte de “Niña errante”, un libro epistolar escrito por Pedro Pablo Zegers, conservador del Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional y que desde ayer está disponible en librerías. Al leer las cartas, se vive una verdadera historia de amor, de esas tortuosas, en las que hay una parte que ama con pasión y sin condiciones (excepto por el calienta camas que le pide Gabriela a Doris) y una contraparte que no responde, al menos de la manera esperada. Un amor profundo de una mujer a otra mujer, un pecado, casi un delito en esa época. Y quizás por eso la gran Gabriela Mistral tuvo que recibir el Premio Nobel para que recién se le reconociera en Chile. Tal vez fue su condición sexual la causante de que la admiración le llegara con mayor fuerza desde el extranjero y no desde el país que la vio nacer, al que ella tanto quiso y respetó y al que enalteció no sólo con su poesía sino por su labor diplomática. La publicación de las cartas, seguramente sin ninguna intención de denuncia, es una (innecesaria a mi entender) confirmación de que la poetisa estuvo enamorada al menos una vez de una mujer, a pesar de que muchos sectores (basta echar un vistazo a los blogs del mismo diario) que aún lo desconocen, como si se tratara de un crimen ser lesbiana. Al leer a las personas que arguemntan que las cartas no son concluyentes para emitir un juicio, da la impresión que se niegan a la realidad como por temor a que se pierdan los méritos de la escritora. No querer ver lo evidente es un rasgo muy nuestro, la negación de lo incómodo. En todo caso, no sólo en Chile causaron revuelo las cartas de amor. Medios de Argentina, España y Perú, además de la agencia EFE, han publicado crónicas en las que se reproduce parte de los textos.

Gabriela Mistral vivió casi toda su vida fuera de Chile, principalmente en Estados Unidos. Ahí amó, fue madre, creció y murió, recibió la admiración del mundo entero, fue feliz y también lloró y mucho. Y quien sabe si muchas de esas lágrimas fueron por no poder vivir en su país amado lo que sí pudo en tierras foráneas.

Foto: www.memoriachilena.cl

 

 

 

 

 

4 comentarios

tania

02 de septiembre de 2009

nunca agas con el amor lo ke hace un niño kon su globo por jugar lo pierde ,por perderlo llora u.u

tania

02 de septiembre de 2009

cosas que no cambiaran y seguiran por siempre es que suene la musica como se deve! amo esta revista e.e

Ana María

02 de septiembre de 2009

El amor no pasa de moda... Grande Gabriela!

ana

02 de septiembre de 2009

yo lei el artes y letras del mercurio y me encantaron sus poemas y me alegro que sea lesbiana, pero que pena que no pudo estar en chile con ella.

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