20 de 07 de 2009

Espejito, espejito…

Hoy en la mañana en mi lectura matutina leí una educativa entrevista a la diseñadora venezolana Carolina Herrera, a propósito de la inauguración de una nueva tienda en Buenos Aires. Dijo muchas cosas, pero me quedé con una de ellas. La periodista le preguntó cuál era el objeto que, por definición, no puede faltarnos para estar bien vestidas. Pensé antes de leer la respuesta en cualquier cosa, menos en lo que la diseñadora dijo: Un espejo de cuerpo entero, entre otras cosas según ella porque no nos podemos negar a hacernos cargo del reflejo que veamos en él. Y que razón que tiene, personalmente no soy de las que rehuyo del espejo, al contrario donde hay uno tengo la tendencia a mirarme, pero sé de gente que erradicó los espejos de su casa como si fueran  un mal. El problema del espejo es que dicen la verdad, te miras en él y sabes sólo tu y él cómo andamos por casa, hasta tu mejor amiga puede decirte que te ves regia para no achacarte, pero sólo el espejo podrá decirte si eso es verdad. ¿Una relación de amor y odio? A veces, cómo es tu relación con el espejo de cuerpo entero.

1 comentarios

Natalia Rodríguez

28 de julio de 2009

Uff yo creo que todos tenemos nuestros días anti espejos, pero en general yo creo que es necesario tener uno de cuerpo entero para chequear como nos vemos antes de salir de la casa. A veces juramos que nos vemos regias y muchas veces no es así. Sin duda que mi relación con el espejo es amor odio, pero al igual que la Fran, es inmediata mi reacción de mirarme cada vez que paso frente a uno.

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