03 de 10 de 2008

Miedo escénico

A propósito del nombre del disco debut como solista de Beto Cuevas “Miedo Escénico” pensé en esa extraña sensación que sólo sienten algunos y otros como si nada. Reconozco que yo no tengo miedo escénico, tengo “pavor” escénico. Desde mi época universitaria cuando tenía alguna disertación, luego buscando pega, ahí me di cuenta que la TV no era lo mío, que el bajo perfil era lo que más me acomodaba y que soy feliz detrás de un computador y no en frente de una cámara. Pero sé también que hay circunstancia en las que debo dejar mi guarida y enfrentar al “monstruo”. Lo estoy trabajando, no es fácil, pero de a poco. El otro día una amiga -que tiene cero miedo escénico- me decía que lo mejor si es que tienes que hacer una presentación en público, es haber realizado antes el ejercicio simulado. Es decir, te pones detrás de un estrado (sin público, obvio) y recitas tu discurso un par de veces. Luego cuando sea de verdad no será tan traumático. ¿Será? En fin. Respecto al nuevo disco del ya cuarentón y guapo Cuevas, aún no puedo darles una opinión valedera. Estoy recién en la canción número 4. A ver si cuando termine este día les dejo mi opinión. Mientras recibo consejos para superar ese extraño temor al ridículo, porque en otras palabras es eso, creo.

6 comentarios

cami

08 de octubre de 2008

me identifica mucho tu comentario siempre me pongo nerviosa de hecho la ultima vez que diserte me puse a temblar y como tenía una hoja en la mano todos se dieron cuenta... y creo que mi nerviosismo se debe a eso de pensar que todos los ojos estan fijos en mi, pero creo que no es tan así mucha gente está distraida o aburrida cuando hablas en público sobre todo si es un tema de materia poco interesante, bueno mañana me toca disertar y voy a seguir los consejos y a aperrar no mas deseenme suerte :)

Mo

06 de octubre de 2008

Lo mejor según los expertos... es mentalmente hacer el discurso como si, pero imaginando cada detalle lo más vívido posible, pero siempre desde la mirada positiva y con resultado de éxito, la idea es vivenciar también las emociones positivas, el sentirse seguro, feliz, contenta por tu desempeño. Lo peor es pensar cosas negativas... o imaginarse chascarros... lo más probable es que se den... suerte...

leandro

03 de octubre de 2008

Una buena manera de enfrentar los miedos es enfrentandolos!!! darle la cara, y hacerlo, tirarse al rio no mas... o pensar que es lo peor que me puede pasar... esto o esto otro, ver que pasaria y alli darse cuenta que no es tan terrible... Lo he hecho asi y me ha resultado

Fran

03 de octubre de 2008

Creo que yo definitivamente le temo al ridículo, siempre cuando estoy en esas situaciones creo que me voy a tropezar o que al hablar se me va a trabar la lengua, no sé ya sabes cuando uno se predispone como que la cosa resulta. Aunque es curioso porque finalmente nunca me he tropezado (no ante una audiencia por lo menos). Y lo de las piernas fíjate que no lo había pensado, ahora mejor la próxima vez voy con pantalones

SgordilloE

03 de octubre de 2008

Yo también sufro de aquello... y supongo que es porque te expones universalmente a evaluación... es decir, no solo serás medido por aquello que dominas, si no que desde la forma de caminar hasta el pelo serán tomados en cuenta para algún comentario. No le temo al ridículo porque estoy permanentemente riéndome de mi o usándome para la broma, pero si me pone un tantito nervioso el ser evaluado por ojos escrutadores. Sobretodo si tienen buenas piernas... un abrazo.

Paula Avilés

03 de octubre de 2008

fijate que yo tb soy de las que practica los discursos antes de decirlos... me hace sentir más segura

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